EXAMINANDO EL CORAZÓN: PARTE 4
TERCER TERRENO:
LA SEMILLA QUE CAE ENTRE ESPINOS
(MT. 13:7, 22; MC. 4:7, 18- 19; LC. 8:7, 14)
7 Otra parte cayó entre espinos; y los espinos crecieron y la ahogaron. (Mt. 13:7)
22 Y aquel en quien se sembró la semilla entre espinos, éste es el que oye la palabra, mas las preocupaciones del mundo y el engaño de las riquezas ahogan la palabra, y se queda sin fruto. (Mt. 13:22)
7 Otra parte cayó entre espinos, y los espinos crecieron y la ahogaron, y no dio fruto. (Mc. 4:7)
18 Otros son aquellos en los que se sembró la semilla entre los espinos; éstos son los que han oído la palabra, 19 pero las preocupaciones del mundo, y el engaño de las riquezas, y los deseos de las demás cosas entran y ahogan la palabra, y se vuelve estéril. (Mc. 4:18-19)
14 Y la semilla que cayó entre los espinos, éstos son los que han oído, y al continuar su camino son ahogados por las preocupaciones, las riquezas y los placeres de la vida, y su fruto no madura. (Lc. 8:14)
A. El creyente puede valorar y profundizar en la palabra y como consecuencia terminar ahogado, o paralizado por otros deseos, preocupaciones o necesidades, y terminar sin dar fruto. La palabra no dará al creyente madurez, plenitud o prosperidad en sus relaciones con su matrimonio, hijos o amigos. Los deseos por impactar a las naciones con el Evangelio están en competencia con los deseos por obtener placer, confort y «riquezas falsas». (cf. Col. 1:9-11—«dar fruto en toda buena obra»; Flp. 1:9-11—«llenos del fruto de justicia»).
ORA PARA QUE DIOS TE DE UN CORAZÓN RECEPTIBLE, NO DEJES QUE LA SEMILLA MUERA, SE UN FRUTO DIGNO PARA EL SEÑOR, CRECE EN SU PALABRA, CRECE EN AMOR.
TERCER TERRENO:
LA SEMILLA QUE CAE ENTRE ESPINOS
(MT. 13:7, 22; MC. 4:7, 18- 19; LC. 8:7, 14)
7 Otra parte cayó entre espinos; y los espinos crecieron y la ahogaron. (Mt. 13:7)
22 Y aquel en quien se sembró la semilla entre espinos, éste es el que oye la palabra, mas las preocupaciones del mundo y el engaño de las riquezas ahogan la palabra, y se queda sin fruto. (Mt. 13:22)
7 Otra parte cayó entre espinos, y los espinos crecieron y la ahogaron, y no dio fruto. (Mc. 4:7)
18 Otros son aquellos en los que se sembró la semilla entre los espinos; éstos son los que han oído la palabra, 19 pero las preocupaciones del mundo, y el engaño de las riquezas, y los deseos de las demás cosas entran y ahogan la palabra, y se vuelve estéril. (Mc. 4:18-19)
14 Y la semilla que cayó entre los espinos, éstos son los que han oído, y al continuar su camino son ahogados por las preocupaciones, las riquezas y los placeres de la vida, y su fruto no madura. (Lc. 8:14)
A. El creyente puede valorar y profundizar en la palabra y como consecuencia terminar ahogado, o paralizado por otros deseos, preocupaciones o necesidades, y terminar sin dar fruto. La palabra no dará al creyente madurez, plenitud o prosperidad en sus relaciones con su matrimonio, hijos o amigos. Los deseos por impactar a las naciones con el Evangelio están en competencia con los deseos por obtener placer, confort y «riquezas falsas». (cf. Col. 1:9-11—«dar fruto en toda buena obra»; Flp. 1:9-11—«llenos del fruto de justicia»).
ORA PARA QUE DIOS TE DE UN CORAZÓN RECEPTIBLE, NO DEJES QUE LA SEMILLA MUERA, SE UN FRUTO DIGNO PARA EL SEÑOR, CRECE EN SU PALABRA, CRECE EN AMOR.
Por eso es necesario que esa semilla que ha caido en nuestros corazones de buen fruto en cristo ... y que cada dia nuestrpo anhelo sea Dios para que esa crecimiento sea ascendente... Porque es beLlo ver coMo Dios obra en nuestars vidas y poder dar un fruto para la Gloria y honrra de Dios!!!
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